viernes, 30 de octubre de 2009

Capítulo XII

CAPÍTULO XII

Fernando oyó los gritos de Juan durante todo el día. Cuando ya estaba a punto de anochecer los gritos se apagaron y Mendoza apareció por la puerta que daba acceso al pasillo del calabozo; al parecer, este había tenido tiempo de pasarse por su casa, pues ahora lucía un aspecto muy distinto. Llevaba un traje azul marino, una corbata granate, tenía el pelo engominado y se había afeitado.

Buenas noches.

Fernando no respondió y no dio muestras de haber notado siquiera su presencia.

¿Te acuerdas de mí?− Preguntó agachando la cabeza hasta bajarla al nivel de la de Fernando, que permanecía sentado.− Porque yo no me he olvidado de ti. Aunque he pasado el día ocupándome de nuestro amigo común, la verdad es que no es nada razonable.

Mientras decía esto, sacó un pañuelo ensangrentado del bolsillo, seguramente el que había usado para limpiarse tras golpear a Juan.

Hijo de puta ¿qué le has hecho?− Preguntó Fernando, levantándose de golpe y agarrando los barrotes.

Ni la mitad de lo que te voy a hacer a ti.− Replicó Mendoza con voz de acero; Tras una pausa, añadió.− Y si vuelves a mentar a mi madre en esos términos acabarás rogándome que te mate ¿queda claro?

Fernando se dio la vuelta, ignorando a Mendoza, volvió a sentarse y sonrió, no imaginaba que el enlace que había llevado a la muerte a tantos de sus camaradas fuese tan sensible hacia ese tipo de insultos.

¿Estás sonriendo? ¡¿Estás sonriendo!?− Chilló Mendoza que parecía fuera de sí.

Fernando comenzó a reírse. Aunque en su interior la esperanza ya se había apagado, no podía evitar sentir cierto orgullo al haber “herido” los sentimientos de aquella bestia.

Mendoza se abalanzó sobre la puerta de la celda, la abrió, entró y sin que a Fernando le diera tiempo a reaccionar, le propinó una patada en la cara. Fernando que estaba sentado en el mugriento colchón de la celda, cayó al suelo, donde Mendoza siguió golpeándolo a placer. La ira de Mendoza sólo se aplacó cuando Fernando perdió el conocimiento. Se quedó unos segundos observándolo con una expresión llena de desprecio, le escupió y se fue dejándolo en el suelo de la celda.

Pero Fernando ya estaba muy lejos de allí… para su asombro llevaba un traje negro con raya diplomática y estaba caminando por una elegante calle empedrada. Miró a su alrededor, conocía esa calle. Se preguntó cómo demonios había logrado escapar de Mendoza. Tenía la sensación de que se estaba olvidando de algo, como si llegara tarde a algún sitio.

En una calle paralela, Alicia Peña caminaba despacio, mirando al suelo, absorta en sus pensamientos. Llevaba el mismo vestido que se había puesto la noche del estreno de la película de Numancia Films. Sentía un hormigueo de emoción en el estómago, igual que aquella noche. Giró a la izquierda y a lo lejos vio la silueta de un hombre.

El corazón le dio un vuelco. Allí estaba ella: bella, luminosa, libre. “¿Cómo puede ser? Hace un momento Mendoza me estaba dando una paliza y ahora Se acercó a ella, nervioso, y cuando ambos estaban a un metro de distancia descubrieron que estaban ante la puerta del Morocco. Se miraron a los ojos durante unos segundos y ambos entraron en el Morocco sin dejar de mirarse.

Alicia se sorprendió al ver la coctelería vacía, como si la hubiesen reservado especialmente para su encuentro. Al llegar a la zona de las mesas pudo oír una débil melodía y tras escuchar los primeros acordes pudo adivinar de qué canción se trataba. ¿Cuántas veces la habría cantado en su niñez? Lo cierto es que era una música muy adecuada para ese momento.

¿Bailas?− Pregunto Fernando.

Alicia sonrió y le tendió la mano. Comenzaron a bailar muy juntos.

Cuando estoy contigo es como si estuviera en una película. Todo es mucho más intenso, de otro color.− Dijo Alicia.

Ya me dijiste eso una vez.

¿Sí?

Fernando sonrió, feliz de volver a estar con ella.

Sí, me lo dijiste, palabra por palabra, y también estábamos bailando.

Continuaron bailando en silencio, al son de A la claire fontaine. Al cabo de un rato, Alicia preguntó:

¿Qué haces aquí?

No lo sé.− Contestó Fernando negando con la cabeza.

¿Por qué no estás en Francia?

Volví a España por una misión, pero no ha ido bien, me han detenido.− No entendía porque le contaba todo aquello a Alicia, pero las palabras fluían, como si hubiese un guión al cual fuese imposible rebelarse.

¿Qué?− Preguntó Alicia pensando que no había oído bien.

De pronto la perfecta felicidad se hizo trizas. Dos policías entraron por la puerta y agarraron a Fernando, alejándole de Alicia que tiraba de su mano aterrada. Fernando por el contrario parecía resignado y sereno. Miró a Alicia y le dijo lo único que podía decirle para liberarla:

Sé feliz. Intenta olvidarme.

Los policías le sacaron por la puerta y Alicia se quedó paralizada, quería correr tras él y salvarle, pero sólo atinó a contestar a la petición de Fernando:

Hace mucho tiempo que te quiero, nunca te olvidaré.[1]

Alicia sintió como el sudor resbalaba por su nuca. Tiritaba, pero no de frío, sino de pánico, de angustia. En ese momento se despertó y se incorporó, pestañeó y miró a Álvaro que dormía a su lado con expresión serena. Entonces comprendió: Seguía en la habitación, nada había sido real.

Mientras tanto Fernando comenzó a sentir dolor por todo el cuerpo, de repente no veía nada, ni el Morocco ni la calle ni siquiera a los policías que seguían sujetándolo y zarandeándolo. Entonces notó el contacto de su cabeza contra el suelo y se dio cuenta de que tenía los ojos cerrados. Cuando los abrió descubrió que seguía en aquella fría celda y que la persona que lo zarandeaba no era otro que el despreciable Mendoza.



[1] Traducción del estribillo (Il y a longtemps que je t'aime, jamais je ne t'oublierai) de la canción A la claire fontaine.

jueves, 29 de octubre de 2009

Concurso de posters de Águila Roja

Pinchad aquí para saber todos los detalles:
No va conmigo lo de rendirse de entrada, así que se hará lo que se pueda aunque yo ya sé de tres que van fijo. :D

martes, 27 de octubre de 2009

Lucrecia y los dos tórtolos



Aquí os dejo estas imágenes. Una dedicada a Lucrecia y algunas de sus características más destacables, la otra dedicada a esa cura post-calabozo del capítulo siete, con la frase "Estas son las cicatrices que nunca muestras" de la canción Fire sign de David Berkeley, con un doble sentido, uno el físico, obviamente, porque Hernán se pasó con su hermano pequeño, y otra porque en el calabozo, creyendo que la muerte estaba cerca, Gonzalo le contó a Margarita cosas que, de otro modo, nunca le hubiera dicho.

lunes, 26 de octubre de 2009

Margarita - Gonzalo - Cristina



Ambas imágenes están relacionadas. En una de ellas utilizo la frase de la canción Fix you (es todo un filón esa canción) de Coldplay; La traducción sería: Y las lágrimas fluyen por tu rostro, cuando pierdes algo que no puedes reemplazar. Y en la otra uso una frase que Margarita le dice a Gonzalo.
Estas imágenes van dedicadas a Marysol, espero que todo se solucione y que pronto vuelvas a estar con nosotras parroteando. Un besazo.

viernes, 23 de octubre de 2009

Capítulo XI

CAPÍTULO XI

Fernando se despertó algo antes de que despuntara el alba. Tenía la espalda dolorida a causa de la posición que había adoptado durante la noche en las rocas. Además sentía el estómago vacío, pues lo último que había tomado era un café, estando aún en París, y sus tripas comenzaban a reclamar alimento. Aún así Fernando abandonó la idea de buscar algo de comida y comenzó a dar vueltas por los alrededores. A la hora comenzó a inquietarse “¿No se suponía que iba estar aquí al alba?” Algo no iba bien.

¿Es normal que se retrase?− Preguntó Fernando a uno de los maquis que había allí.

No, suele estar aquí nada más amanecer…− Contestó el maqui que parecía tan preocupado como Fernando.

¡Joder! ¿Y si lo han cogido a él también?− Dijo Miguel expresando el temor general.

¿Qué hacéis si se retrasa un enlace?− Preguntó Fernando pensando que seguramente ellos tenían un protocolo para ese tipo de situaciones.

Irnos.− Contestó lacónicamente Juan que tenía la vista fija en el horizonte.

¿Y a qué esperamos?− Inquirió Fernando.

A que os cacen, supongo.− Contestó una voz entre los árboles.

Varios maquis se dieron la vuelta y apuntaron hacia el lugar del que venía la voz, pero los que estaban ocultos fueron más rápidos. Se oyeron cinco disparos, tres de ellos no dieron en el blanco, pero dos impactaron en el tórax de uno de los maquis. Decenas de guardias civiles comenzaron a surgir de todas partes y en pocos segundos se vieron rodeados y desarmados.

Ahora, quietos, no hagáis ninguna heroicidad que no os va a servir de nada.− Ordenó un hombre con una voz suave que denotaba astucia.− Levántate, por favor; Ese ya no va a luchar por ninguna causa.− dijo, dirigiéndose a Fernando, que se había agachado para ver si el maqui herido seguía vivo o no.

Fernando se levantó y miró detenidamente al que parecía ser el jefe de aquella operación. Era un hombre de baja estatura, delgado y de rostro vulgar, tenía unos ojillos pequeños y maliciosos y lucía barba de varios días. Llevaba pantalones de pana de color marrón, una chaqueta de lana y una gorra negra; no se distinguía de los maquis que estaban junto a Fernando, salvo por su expresión de triunfo.

¡Tú! Mendoza.− Dijo Juan que temblaba de pura rabia.

Fernando cayó por fin en la cuenta: el topo era el enlace, el enlace era el topo. Se sintió estúpido por no haberse dado cuenta de que sólo un enlace podría delatar a tanta gente.

Sí, ya ves, yo esperaba que os dierais cuenta un poco antes, pero os sobreestimé Si hasta habéis enviado a vuestro mejor agente para cazarme y mírale ahora, derrotado. Recién llegado de Francia y directo a mis brazos. No me lo podrías haber puesto más fácil, Fernando Solís ¿o debería llamarte Fernando Rosales?

Fernando no dijo nada, se limitó a mirarlo con desprecio.

¡¡Sólo sabéis ganar con la mentira!! − Gritó un maqui con furia.

En ese momento, sin mediar palabra, Mendoza sacó un revólver del pantalón y disparó al maqui que había gritado. La bala le dio de lleno en la cara y cuando el hombre cayó al suelo, su rostro no era más que un cráter de sangre y huesos.

Fernando hizo ademán de echarse encima de Mendoza, pero dos guardias civiles le agarraron por los brazos y evitaron el ataque.

¡¿A mí no me disparas, maldito traidor?! ¿A mí no?− Exclamó Fernando loco de ira.

Mendoza soltó una carcajada.

Eso te gustaría ¿no? ¿Morir por tu causa? La verdad, Fernando es que no te entiendo, perdona, te puedo tutear ¿no?

Fernando le miró con una expresión de intenso odio. Mendoza hizo una mueca, se encogió de hombros y siguió hablando. Daba la impresión de que se recreaba al oír su voz.

Como te decía, no te entiendo. Sales de España de milagro después de intentar asesinar al Generalísimo y ahora vuelves aquí… ¿Por qué? ¿Por cuatro mierdas que acaban en una cuneta?

¿Cuatro mierdas? ¿Te refieres a tus amigos?− Contestó Fernando señalando con la barbilla al grupo de guardias civiles.

Uno de ellos se acercó y apuntó a Fernando con el rifle, pero Mendoza hizo un leve movimiento con la mano y el guardia civil retrocedió.

Tienes agallas, lo reconozco, por eso te vas a venir conmigo. Es un honor, no te vayas a pensar, yo nunca hablo con cobardes.− Se dio la vuelta e informó a uno de los guardias civiles.− Estos dos se vienen conmigo.− Sentenció mientras señalaba a Juan y a Fernando; de pronto sus ojos brillaron con malignidad y añadió.− El resto se queda aquí.

¡No! − Aulló Juan al conocer el destino de sus compañeros.

No estés triste por ellos, Juan.− Dijo Mendoza con un tono casi paternal.− Créeme, dentro de poco envidiarás a tus camaradas, lo suyo al menos será breve.− Entonces se volvió a los guardias civiles.− Vosotros dos, llevad a estos al coche, luego volvéis a ayudar aquí, que habrá mucho que limpiar.

Los verdugos comenzaron a reír con aquella broma perversa y Juan empezó a proferir insultos que no hicieron sino animar a Mendoza, que estaba exultante. Fernando en cambio estaba callado y pensaba: “Les da órdenes ¿Por qué les da órdenes? Si es un simple desertor De pronto Fernando comprendió: No se trataba de un traidor, sino de un infiltrado.

Antes de llegar al coche, oyeron una oleada de disparos. Juan parecía estar a punto de llorar y Fernando se había quedado pálido. En ese momento volvió a su mente Roberto Esquivel, otro camarada caído. A veces no soportaba ser un superviviente. Él llevaba tiempo envidiando a los que estaban ahora mismo siendo enterrados. Tal vez eso fue lo que le empujó a embarcarse en una misión tan arriesgada como era la que acababa de fracasar. Fernando pensó que, al menos, esta vez la derrota no se había hecho esperar un año entero, como pasó en la productora.

Por fin llegaron al coche, les metieron en la parte trasera a empujones. Oía la voz de Mendoza soltando una perorata, pero no le escuchaba, Juan lloraba en silencio por sus compañeros. Para cuando llegaron a Madrid, Fernando ya sabía que les iban a matar.

Águila Roja volverá en 2010

A pesar de que algunas noticias apuntaban al mes de octubre, el estreno se producirá a principios de 2010. Aquí os dejo el enlace a la noticia:

miércoles, 21 de octubre de 2009

Recuerdos


Pues nada, que tengo el día inspirado. Esta imagen tan bucólica ella, se la dedico a Inés, por tu romanticismo y por esa pasión que tienes por el maestro. Espero que te guste.

El héroe enmascarado



Bueno, aquí os dejo una imagen de gemelos, que diría Elara, y otra más imagen práctica, porque si la imprimís conseguiréis... tachán, tachán: Un marcapáginas. Espero que os gusten.

martes, 20 de octubre de 2009

Peticiones a los responsables de la Web

No es la primera vez que lo comentamos: la Web de la serie Águila Roja está dejada de la mano de Dios. Los que sea que tuvieran que actualizarla e informar sobre la serie no lo están haciendo y esa responsabilidad ha recaído sobre foreras como Arwen o Hipatia, que han buscado las noticias y luego las han compartido con el resto del foro. De no ser por eso, no nos habríamos enterado prácticamente de nada concerniente a la serie.

Por este motivo y con la esperanza de conseguir algunos progresos en la Web, las foreras hemos redactado una serie de sugerencias y peticiones con el objetivo de lograr que la página oficial de la serie Águila Roja tenga las mismas prestaciones que otras series de la misma cadena o de la misma productora.

He aquí nuestras propuestas:

- Un blog oficial donde se nos informe de las novedades sobre la serie y los otros proyectos que llevan a cabo los actores de la serie, noticias sobre la venta de los DVD…

- Encuestas sobre la trama para saber la opinión del público, la aceptación que tienen los personajes...

- Videos de avance sobre la temporada que viene.

- Presentación de los nuevos personajes.

- Administradores más comprometidos con el foro.

- Tomas falsas.

- Breves videos del rodaje.

- Reportajes sobre los entresijos de la serie.

No creo que sea mucho pedir teniendo en cuenta que esta serie ha batido records de audiencia ¿acaso no merece la pena?

Santiago Molero en el Festival Internacional Outono de Teatro

El que en la pequeña pantalla interpreta a Cipriano, el tacaño posadero de la taberna Pata de liebre, está ahora en teatro con una comedia sobre la vida después de la muerte. Os dejo aquí el enlace a la noticia:

lunes, 19 de octubre de 2009

Capítulo X

CAPÍTULO X

El reloj despertador de la mesilla comenzó a sonar cuando eran exactamente las siete en punto. Alicia abrió los ojos, bostezó y se estiró, luego miró a su izquierda y comprobó que Álvaro ya se había levantado. Mientras estaba tumbada pensó que lo mejor que podía hacer era fingir que la noche anterior no había pasado nada, no darle importancia y ni siquiera sacar el tema, de modo que fue al baño se dio una ducha rápida, se vistió y fue a desayunar.

Álvaro estaba allí; Ya había desayunado, pero permanecía en la mesa leyendo el periódico con el entrecejo fruncido, queriendo aparentar concentración; Alicia se dio cuenta de que no movía los ojos.

Cuando ella se sentó, él levantó la vista.

¿Has dormido bien?

Como un lirón.− Contestó ella con una media sonrisa mientras se servía zumo de naranja.− ¿Pedrito sigue dormido?

Sí, al parecer hoy tiene una especie de excursión y no tiene que entrar a la escuela hasta las nueve y media.− Explicó Álvaro sin levantar la vista del periódico.

Vaya, qué suerte, de niña me encantaban las excursiones. A esa edad, todo es una aventura ¡Quién pudiera volver a esa época sencilla y sin preocupaciones!− Comentó ella con aire soñador.

Al momento de hacer ese último comentario, Alicia se arrepintió, pues Álvaro abandonó su fingida lectura y la increpó:

¿Por qué? ¿Qué te preocupa? ¿Qué fue lo que soñaste anoche? Llevas varias semanas meditabunda; A veces hasta parece que no estás aquí, tú me dices que no es nada y yo hago como que me lo creo, pero lo de ayer Salir en plena noche con un simple camisón, descalza, a tomar el aire a la calle ¿es eso normal? Podrías haber cogido una pulmonía.− Álvaro había hecho el propósito de no sacar el tema, pero estaba más dolido de lo que imaginaba y al ver a Alicia fingiendo normalidad, no pudo evitar estallar.

Alicia parecía confundida y miraba a Álvaro extrañada con la boca entreabierta; No esperaba que sacara todo aquello a colación de ese modo, con tanto reproche en su voz. Al fin, habló:

No estoy preocupada. Sólo estaba mareada y necesitaba tomar el aire. Sé que no es muy normal bajar tan ligera de ropa a la calle con el frío que está haciendo estos días, pero no me di cuenta. Tú mismo lo has dicho, acababa de despertarme de un mal sueño, no pensaba con claridad, sólo quería tomar el aire.− Se justificó Alicia. Al hacerlo, se sintió mal consigo misma, una emoción que, últimamente, siempre la acompañaba; Nunca le gustó mentir.

Ya. No pensabas con claridad, pero luego entraste en casa con el sigilo propio de una ratera. Y eso no es porque tú no pienses con claridad sino porque tratas de ocultarme algo.− Lo había dicho, no quería decirlo, pero lo había hecho.

Álvaro abrió y cerró la boca un par de veces sin emitir ningún sonido, Alicia parecía estar noqueada y no dijo nada, ni siquiera cuando él se levantó y se fue al dormitorio. Se quedó mirando la silla vacía y sus ojos se empezaron a llenar de lágrimas. ¿A cuanta gente iba a hacer daño con su cabezonería? ¿Por qué no podía conformarse y ser feliz con la vida que Álvaro le ofrecía? ¿Por qué no podía olvidar? Olvidarlo todo

Dejó de atormentarse y con decisión se secó las lágrimas con el puño de la chaqueta y se llevó el zumo a la boca, lo bebió rápidamente y se dirigió al dormitorio con paso firme. Se detuvo en el umbral. Álvaro estaba de pie, con la cabeza gacha y los ojos cerrados, Alicia se acercó lentamente y le puso una mano en el hombro que él ignoró y acto seguido le abrazó por detrás.

Es sólo que tengo un mal presentimiento sé que algo malo va a ocurrir y tengo miedo Tengo miedo de perderme a mí misma por una simple intuición. Perdóname por no habértelo contado, pero ni yo misma sé lo que pasa.− Era la primera vez que expresaba en voz alta su temor.

Álvaro se sintió cruel de repente, se dio la vuelta, abrazó a Alicia y la besó en la frente.

¿A quién temes que le suceda algo malo?− Preguntó Álvaro mientras seguía abrazándola.

No lo sé.− Mintió Alicia, negando levemente con la cabeza.− No es una sensación que pueda razonar.

Esta vez, Álvaro la creyó.

sábado, 17 de octubre de 2009

Romanticismo



Espero que os gusten estas dos imágenes, la primera, no hace falta ni explicarla, el poema de Bécquer habla por sí solo. En la segunda imagen he utilizado un fragmento de la canción Answer de Sarah McLachlan; La traducción sería: Estaré ahí por ti, mientras te tomas tu tiempo.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Gonzalo bajo sospecha de ser el Águila Roja


El capítulo siete me encantó (como a la mayoría) y esta escena es de mis favoritas, cuando Margarita advierte a Gonzalo que el comisario le tiene en su punto de mira y termina diciendo que sabe que él no es el Águila Roja (la cara de Gonzalo, un poema). Como estoy con las dedicatorias últimamente, dedico esta imagen a Micaela. Espero que te guste. Y mil gracias por esos fondos que nos haces que son preciosos.

lunes, 12 de octubre de 2009

Dolor


Me ha dado últimamente por la melancolía, qué se le va a hacer. Esta imagen se la dedico a Granizo Negro, espero que te guste oscura Dama de los mil Talentos. Las frases son de la canción My Inmortal de Evanescence. Traducido sería: Estas heridas no sanarán, este dolor es demasiado real, hay demasiadas cosas que el tiempo no puede borrar.

jueves, 8 de octubre de 2009

El dilema de Margarita


Una imagen para nuestra heroina, a la que espero ver con mucho más caracter para la próxima temporada.
Las frases que aparecen son de la canción Stupid de Sarah McLachlan. La traducción es: ¿Cómo puedo ser tan estúpida? Hasta un tonto puede ver que tú no eres bueno para mí, pero eres el único al que veo. He usado esta canción para mostrar el sufrimiento de Margarita por un amor que ella cree no correspondido.

Capítulo IX

CAPÍTULO IX

Nos despedimos aquí.− Dijo Fernando sonriendo a su singular acompañante.

¿Te quedan muchos kilómetros?− Preguntó el conductor, mientras aparcaba la camioneta en la linde de una sierra.

Mejor que no sepas más, por si acaso.− Dijo Fernando con una media sonrisa.

Tienes razón.− Concedió el conductor.− ¿Llevas todo lo que necesitas?

Pues yo creo que sí. Aunque estoy pensando que tal vez sería buena idea coger una radio, por si tengo que negociar con otro guardia civil.− Bromeó Fernando.

El conductor sonrió y con aire solemne le dijo a Fernando:

Buena suerte, camarada.

Gracias.

Fernando salió del coche y nada más darse la vuelta oyó el rugido del motor, sin duda el conductor había llegado ya a su límite y no tenía ganas de más emociones. Fernando supuso que en casa le esperaba su mujer y, tal vez, algún que otro crío.

Se adentró en el bosque. El cansancio comenzaba a hacer mella en él, notaba como cada paso provocaba pinchazos en los músculos de las piernas, pero sabía que no podía parar, ya tendría tiempo de descansar cuando llegara al punto de encuentro con los maquis. Había pasado gran parte del viaje sentado y eso había hecho que se le entumecieran las piernas, de modo que apretó el paso para que la sensación desapareciese cuanto antes.

Cuando llegó estaba exhausto y congelado, cada respiración suya se convertía en vapor a causa del frío. Dos maquis se acercaron a él mientras otros tres se quedaron a cierta distancia apuntándole con sus escopetas.

Me envían ellos.− Dijo escuetamente.

Los tres maquis siguieron apuntándole.

Nosotros estamos aquí cazando, no sé de qué me hablas. − Dijo uno de los que se habían acercado a él.

Igual que yo, entonces. Yo cazo topos.− Comentó Fernando con tranquilidad a pesar de que la expresión de los hombres que le apuntaban no era especialmente amigable.

El maqui que se le había acercado hizo una señal con el brazo y los tres de atrás bajaron sus armas.

¿Eres Fernando?

Fernando no respondió y el otro se lo tomó como un sí.

Contadme los detalles ¿Cómo averiguasteis que hay topo en la organización? ¿Quién se dio cuenta?

Supongo que estarás cansado, si prefieres dormir un poco y empezar mañana...− Sugirió el maqui.

No nos sobra el tiempo.− Dijo Fernando sacudiendo la cabeza.

Como quieras.− Accedió el maqui encogiéndose de hombros ante la negativa de Fernando.− Vayamos a sentarnos ahí.− Dijo señalando un grupo de rocas entre los árboles.

Se sentaron en las rocas, estaban húmedas y frías, además de sorprendentemente pulidas, como si infinitas generaciones de pastores y cazadores hubieran escogido esas piedras como asiento. El resto de maquis estaban a cierta distancia y se mantenían alerta mirando alrededor. Fernando supuso que siempre había varios maquis vigilando la zona y esa noche seguramente hubiera más que de costumbre.

Bueno, una cosa es que estemos viviendo como salvajes y otra bien distinta es que no tengamos modales. Mi nombre es Juan y este de aquí.− Dijo señalando con el pulgar al hombre que tenía al lado y que parecía ser el segundo en la cadena de mando.− es Miguel.

Miguel saludó con la cabeza y algo parecido a una sonrisa apareció en su rostro.

Encantado, camaradas.− Dijo Fernando ofreciendo la mano a ambos hombres.

Se la estrecharon y terminaron las cortesías para comenzar a tratar el objeto de la misión.

Al principio no le dimos importancia.− Explicó Miguel que hasta ese momento no había abierto la boca.− Quiero decir que ya estamos acostumbrados a que desaparezcan camaradas, incluso gente que lo único que hace es darnos algún alimento; Pero empezaron a ser demasiados en muy poco tiempo.

Demasiados incluso para tratarse de un golpe de suerte.− Corroboró Juan.

Entiendo.− Dijo Fernando con la mirada perdida.− ¿De cuantos camaradas estaríamos hablando?

No podemos darte una cifra exacta, comprende que nosotros nos hemos dado cuenta de que algo pasaba desde hace unas pocas semanas. Podría haber estado actuando, más discretamente, desde hace más tiempo.− Explico Juan con voz fría.

¿Cuántos?− Insistió Fernando.

Durante la última semana… más de treinta camaradas han desaparecido y tenemos noticia de dos células de maquis que también han desaparecido.− Dijo Miguel atropelladamente. Era difícil saber si estaba asustado o furioso.

Fernando cerró los ojos con fuerza al oírlo.

¿Quien se dio cuenta de que podría haber un topo en la organización?− Inquirió Fernando.

No está aquí.− Contestó Juan.

¿Cómo? ¿También ha desaparecido?

No, él se encarga de mantener en contacto a varias células, fue por él que supimos de la desaparición de las otras dos. Mañana, al alba estará aquí; Podrás hablar con él entonces. Nosotros sabemos poco más que tú.− Explicó Juan.

Juan y Miguel se levantaron y le dieron una palmada en el hombro al pasar. Fernando se quedó en las rocas, pensando en lo que acababa de escuchar. En algún momento de la noche le venció el cansancio y tuvo algún momento de paz regresando en sueños a los brazos de su adorada Alicia.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Por fin, el DVD de la primera temporada de Águila Roja


Al menos eso es lo que parece. La espera se acabó. El Círculo de Lectores ya lo tiene entre sus ofertas, de modo que en breve lo veremos en las tiendas (digo yo):
http://circulolectores.es/Videos/seriestv/Default.aspx

lunes, 5 de octubre de 2009

Para las más románticas (en el sentido más rosa)


Bueno, con todo el cariño, para las que se quedaron con ganas de más amor en la primera temporada (a mí me tira mucho lo de la Tensión sexual no resuelta), va esta imagen.

sábado, 3 de octubre de 2009

La venganza


Momento de venganza, para las que como yo se quedaron prendadas de las escenas de acción y dramatismo de ese último capítulo de la temporada. La cita es de Francis Bacon.

Capítulo VIII

CAPÍTULO VIII

Alicia se giró lentamente, agarrando aún el pomo de la puerta, y cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad logró ver a Álvaro. Estaba sentado en el sillón, con las manos entrecruzadas, inclinado hacia delante y con una extraña expresión en su rostro.

Estaba…− titubeó Alicia, que tiritaba a causa del frío.

Estás helada.− Dijo él interrumpiéndola, acto seguido se levantó, se quitó su batín y se lo puso a Alicia sobre los hombros.

Estaba un poco mareada y necesitaba tomar el aire.− Mintió mientras cerraba la puerta, esquivando la mirada inquisitiva de Álvaro.

Ya.− respondió Álvaro, observándola con escepticismo.− ¿Y por qué no has salido al balcón?

Necesitaba andar un poco, además no quería despertarte y si hubiera abierto la puerta del balcón te habrías despertado aunque sólo fuera por el frío que hace.− Dijo Alicia, sonriéndole.

Me he despertado igualmente.− Comentó Álvaro haciendo una mueca muy suya.

Lo siento.− Dijo Alicia bajando la mirada.

Sabes que no lo digo por eso, Alicia. Te he oído, hablabas en sueños.

Alicia sintió que el corazón le iba a mil por hora.

¿Y qué he dicho? − Preguntó con inocencia.

No lo sé, no se te entendía, pero estabas teniendo una pesadilla. ¿Por qué no me cuentas lo que te pasa? − Inquirió él.

No me pasa nada.− Dijo Alicia aproximándose a él sonriente; le acarició la mejilla y añadió.− No te preocupes por mí.

Es inevitable.

Alicia le cogió de la mano.

Estoy bien, en serio. Además, debemos dormir, mañana hay clase y no estaría bien que los dos nos quedásemos dormidos. Que lo haga yo que soy una alumna, vale, pero tú

Álvaro sonrió ante la broma, aún sabiendo que Alicia le ocultaba algo. Fueron al dormitorio y ambos fingieron dormir.

viernes, 2 de octubre de 2009

La debilidad


Espero que os guste esta imagen sobre la debilidad de Águila Roja/Gonzalo de Montalvo. He escogido una cita de Virgilio para acompañar las imágenes. Me ha dado por su pasión a causa de una película que he visto recientemente, El secreto de sus ojos, (os la recomiendo, por cierto) en la que decían que uno puede cambiar de muchas cosas... pero no puede cambiar de pasión.